lunes, 29 de marzo de 2010

25

He oído por ahí que a los hombres les da la crisis de los 40. Dejan a la mujer de su vida, se compran un auto deportivo, se pintan las canas y se buscan una chibola. A las mujeres, la crisis de los 30. Lloran frente al espejo, invierten en cremas caras, se hacen un cambio de look y piensan en el cirujano como su mejor amigo.

Pero también existe la crisis de los 25 años!. Cosa por la que pasé justo antes de mi cumpleaños y que se dio hasta hace unas dos semanas atrás. También me vi parada frente al espejo, mirando q la cara de inocente se me iba (alguna vez la tuve). No solo veía mi las líneas de expresión de las que mi madre se queja, sino que vi mi alma más madura, con metas y sueños que ya quería cumplir. Sentía que ya había vivido mucho y que mi plan de portarme mal hasta los 25 se había cumplido a cabalidad y que ahora ya era hora de empezar la etapa madura que habían marcado las cartas.


Despedí mis 24 con la juerga máxima y automáticamente mi mente cambió. Se habían borrado aquellos pensamientos que no me dejaban continuar. Dejé de lado la presión de mi madre porque tenga novio, las ideas de mi abuelo de que no existía chico q me pueda aguantar, los recuerdos de aquel que no me dejaba ir, las peleas tontas, las malas ganas de un día de tranquilidad y ahora estaba en la línea de partida de mi nueva vida.

Como por arte de magia las cosas cambiaron. Si bien siempre he disfrutado de ver la luna, pues ahora la veía más cerca. Mi pelo cambió (no solo por el laceado), mis manos estaban más suaves igual que mi corazón. El cambio se notaba y estaba muy contenta por eso.

De la nada, apareció un nuevo proyecto de príncipe, pero esta vez uno que nunca podría empezar como sapo, de frente se apareció con una corona en la mano (ojo que todavía no la tiene puesta). Eso hizo que la sonrisa que antes cargaba sea real y no pintada. No ha pasado mucho, pero me gusta porque ha sabido mostrarme un planeta sin nombre y el mejor café con leche que he probado en mi vida!.

Dicen que los 25 son los mejores años porque vives cada minuto tú vida como tú la quieres. Pues, sí, la crisis duró 1 semana, pero hizo que la luna me siga como cuando lo hacia antes.