miércoles, 1 de diciembre de 2010

CUANDO EL CORAZÓN LATE MÁS QUE EL CEREBRO

Cuando eres pequeña, siempre piensas que el príncipe azul va a venir a buscarte y que cuando lo veas vas a saber que es el hombre de tu vida y que lo vas a amar desde el primer segundo hasta el final de tus días...


Cuando vamos creciendo, nuestro cerebro empieza a interrumpir a nuestro corazón y le dice que no se fije tanto en qué es lo que siente y que empiece a analizar otros puntos importantes para "enamorarte" de ese príncipe que ya no se ve tan azul.

Cuando eres grande, digamos veintitantos, treinta y tantos, cuarenta y tantos, etc., el cerebro se convierte muchas veces en el órgano dominador y el corazón simplemente late cuando este se lo ordena. Este efecto fue puesto en mi cabeza luego de escuchar el consejo de mi BFF: "Ay web..., por qué sufres tanto, si el corazón es un simple músculo, no te puede doler, todo está en el cerebro". Analizando bien el tema, tiene razón. Nuestro cerebro controla nuestros sentimientos. Si tenemos la suficiente fuerza de voluntad como para dejar de sentir maripositas cuando vemos a ese alguien que fue especial, lo vamos a hacer.