Hoy encontré esta frase publicada en el Facebook de un amigo y me inspiró a analizarla y a escribir sobre ello, luego de publicarla también como status y ver la reacción de mis amigos...
Esta, entre otras frases, refleja lo que muchas veces nos pasa por andar pensando en "no es suficiente para mí". Siempre estamos buscando algo más, encontramos los defectos antes de ver lo bueno y corremos detrás de nuestro ideal.
Está bien tener aspiraciones, querer siempre lo mejor para uno mismo, saber que merecemos lo mejor de lo mejor e ir detrás de él, al final somos nosotros los que tenemos que ir en busca de nuestra propia felicidad.
El problema, creo está, en que dejamos de lado lo que ya tenemos y miramos a nuestro alrededor buscando todo lo que no tenemos. Pasa en el trabajo, amigos, dinero y hasta en nuestras relaciones.
Hablando específicamente de relaciones. Creo que a muchos nos ha pasado, que terminamos con alguien porque no nos daba TODO lo que esperábamos y algún amigo nos dijo: "mereces algo mejor", entonces pensamos y nos decimos a nosotros mismos: "tal vez esto no es felicidad, no es lo que yo quiero, quiero una persona que sea mejor, que me engría más, que me quiera más, que me diga que me quiere más veces, que me abrace más, que me extrañe más, que me cuide más, etc etc etc". Empezamos con las dudas, dilemas, reclamos a todo lo que no nos parece suficiente.
Nos sentimos mal porque toda la felicidad que conocíamos ya no es felicidad, es tristeza y muchas veces remordimiento por, supuestamente, "haber perdido el tiempo". Comenzamos a valorarnos más y a ser más orgullosos, a decirnos a cada rato que somos mejor que eso y que merecemos la perfeccción, a alguien que refleje esa perfeccción, no?. Acá, creo (ojo, creo), que empieza el problema (no hay nada de malo en querernos mucho y saber cuánto valemos), porque nos creemos también perfectos y pensamos que todo lo que nos rodee debe estar a la altura de la perfección. Mal de nuestra parte, porque comenzamos a menospreciar a aquella persona que nos quiere (aunque muchas veces no lo demuestre), que nos aguanta las travesuras, las metidas de pata, los malos humores, los días grises y la nube negra que cargamos muchas veces. Dejamos de ver los momentos que nos hacen sonreir, que nos hacen suspirar y mirar la luna.
Cuando nos decidimos a escapar de nuestra "no felicidad", corremos (sí, digo corremos, porque nos apresuramos en buscar "la verdadera felicidad") y probamos algo desconocido pero que también puede convertirse en nuestro ideal. Pasamos días pensando en qué pasará con nuestras vidas y noches tratando de no arrepentirnos de nuestra decisión.
Después de intentos e intentos, algunos logran encontrar lo que buscaban, pero qué pasa con el otro porcentaje que se da cuenta que les gustaba más el antes que el después?.
Pasa y me ha pasado antes, en que he salido en busca de la descripción exacta del príncipe azul. Y cuando me he dado con la sorpresa que mi proyecto de príncipe es tal cuál lo quiero, he llorado a mares y me he arrepentido mucho por haber dejado a ese chico que me hacía suspirar y encontrar la luna.
Tal vez es algo que siempre va a pasar. Corremos, no encontramos rápido lo que queremos y nos arrepentimos de nuestros actos. Pues creo que esto deja de ser cuando encontramos a esa persona que sí nos pueda hacer sonreir de nuevo, tal vez no más ni menos, pero de otra manera que también nos va a gustar.
Es que con el tiempo he aprendido que no hay nadie mejor (tal vez si nos encontramos con algun delicuente sea peor), porque así se nos presente Gerard Butler (el más churro del universo) igual le encontraremos cosas que no se adapten a nosotras, es decir, tampoco vamos a estar satisfechas con él.
Entonces, antes que nada, antes de empezar a escuchar a tus amigos decirte que esa persona no es suficiente para ti, analiza la situación y tu relación. He aprendido que no debes permitir que otros se metan en tu relación ni tú meterte en la de otros, porque nadie nunca sabe qué pasa cuando las puertas se cierran. Piensa muy bien y mira desde un lado todo lo que te hace feliz con esa persona, las cosas que comparten, el vino que les gusta o tal vez el maki sin queso. Date cuenta de que si te abraza y te hace feliz, estás experimentando algo lindo y que te hará querer estar sobre la luna siempre. Pero si te das cuenta que el daño pesa más, que las cosas simplemente no se dan porque no están hechos para estar juntos, respira profundo y camina, CAMINA!, no corras. Date un tiempo para ti mismo, para hacer una lista de cómo eres y qué quieres en tu vida, de tus prioridades como persona y de lo que esperas de tu entorno, sin perfeccionismo, simplemente deseando ser FELIZ. Tal vez, en ese paso lento, te percates que en el camino está la luna llena.
2 comentarios:
Por eso las mujeres son de venus y los hombres de marte
Hola...
Bonito blog. Soy chico y a veces pienso que eres mi novia (Enamorada, soy extranjero) escribiendo. Tambien me identifico con algunos temas... tambien tengo sentimientos a veces muy romanticos, pero total, soy lo suficientemente hombre para reconocer que siento... Te felicito, me alegra y espero que tu sapo (con corona en mano) te regale un cielo estrellado y una luna llena cada día...
Saludos
Publicar un comentario