viernes, 5 de junio de 2009

EL PRIMER ENCUENTRO CON LOS DE ESA ESPECIE...

Desde pequeña tuve mucha afinidad con los niños, me llevaba muy bien con ellos, a pesar que lo único que hacían era jalarme el pelo y ponerme apodos completamente ridículos, pero que para ese entonces me hacían llorar.

A pesar de todo ese daño emocional, me encantaba jugar con ellos y tratar de ser como ellos: fuertes, gritones y reflejar esa imagen de poder sobre el salón.

Entre todos esos niños "rudos" encontré a uno que al parecer estaba más interesado en hablar. Ese niño de 6 años me miraba todos los días en el salón, me hablaba y hasta me seguía en todo lo que hacía. Era muy dulce y además, super churris.

En el salón, me quedaba mirando desde su carpeta. Cuando yo volteaba a verlo, me mandaba "besitos volados". Era lo más dulce que había visto. Mi estomaguito sentía maripositas. 

Los besitos volados seguían hasta que un día ya nos agarrábamos las manos. Y llegó el momento en que me dio un besito en la boca, un simple piquito, pero que fue lo que inició la experiencia de sentirme muy bien al costado de alguien.

Coqui fue mi amigo durante muchos años, hasta que en 1º de secundaria me lo volví a encontrar y volvimos a estar, esta vez con los besos más grandes. Acorde con las hormonas recién desarrollándose. Ojo, que nada más!.

La relación no duró ni dos semanas, pero al menos me di cuenta que era un gran amigo el que había ganado.

Y bueno... ese fue mi primera experiencia. Qué aprendí?. Que desde que eres pequeñita tu corazón está dispuesto a ser compartido con alguien más, alguien que te importa y que realmente te gusta!. 

Pero eso me deja cuestionando la respuesta que mi madre siempre me ha dado ante mis llantos por sufrir de amor: "Eres muy chica para saber de amor"...


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