lunes, 8 de junio de 2009

EL PRIMER SAPO REAL

A los 13 añitos, sí, a los 13 años, tuve mi primer enamorado oficial. Aquel que le presentabas a los padres y que ellos aceptaban que era tu enamorado y por ende ya te dabas besos en la boca. 

Él tenía 18 años, cosa que se veía raro porque todos sabía que yo ni siquiera estaba pisando la adolescencia. Ahora esa diferencia de tan solo 5 años es cosa de todos los días. Pero en fin, me dejaron porque era un chico de la playa y todos lo conocían, no era un chico cualquiera.

La "relación" era linda, era distinta, porque no me escondía para darle la mano ni un besito. Caminábamos por la playa, me iba a buscar a la casa (de playa), salíamos con nuestros amigos. Lo que una relación es, pero que para mí era muy especial porque era la primera que tenía.

Recuerdo muchas cosas: cuando me compró un chocolate, era la primera vez que un chico me regalaba algo. Cuando me regaló un peluchito de Garfield (ahora odio los peluches). Cuando falló en su primer examen de manejo y yo estuve con él para que no esté triste.

Pero llegó el momento en que las cosas se iban enfriando, tuvimos una que otra pelea ridícula, que como siempre terminan siendo más importantes que la relación en sí.  Y como si nada, un día decidimos terminar. El hecho es que ni siquiera nos preocupó tener un poco de dramatismo en la terminada. Es más, nos peleábamos por quién iba a hablar rimero, ambos sabíamos que teníamos que terminar, pero ninguno quería ser el "terminado". Como siempre, yo gané, le dije primero, luego nos reímos, nos abrazamos y nos fuimos con nuestro grupo de amigos a seguir con la fiesta.

De esta "relación" aprendí que no importa qué pasará mañana, nada más debo vivir cada momento y disfrutar aquellas pequeñitas cosas que se presentan y que muchas veces las miramos de reojo pero que pueden llegar a marcar momento lindos que siempre serán gratos recordar.

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