Luego de pasar un sábado en el gym para desahogarme con las pesas y con mi compañero, el Ipod, fui a la peluquería (gran remedio para las depres) y luego a almorzar con mi madre. Almorcé mi plato favorito: el ceviche de lenguado servido en plato hondo con el juguito hasta el tope, con choclito más... obviamente del Segundo Muelle (qué tal cherry)... Después me reuní con un nuevo amigo, para ayudarlo con la mudanza, pero nada de gran mudanza porque movió lo siguiente: dos sillones unipersonales, dos almohadas, un microondas, desarmadores, un taladro, y unos cositos que tenía que instalar en el armario para colgar corbatas... Visité Maestro y Sodimac buscando tarugos, aprendí a usar un taladro y tomé dos Barenas (cosa nueva para mí). Después llegué a casa, me cambié y salí rumbo a los previos para luego pasar a un rave alucinante en el hotel Bolívar. Al día siguiente salí de la fiesta (casi 7 am!!!), hablé con mi mejor amigo, discutimos (muy divertido también), dormí dos horas, me levanté... almorcé con mi BFF, vimos pelas, fuimos a Wong, comí queso de degustación (para variar), preparé panqueques, se me cayó un panqueque al suelo en el intento de hacer malabares con él, vi tele y por último regresé a casa para tomar una sopita de pollo para el alma y escuchar el regaño de mi madre por hacer llegado a las 7 am!. Me puse pijama, me lavé los dientes y me fui a dormir.
Bueno, se preguntarán por qué tal descripción de mi fin de semana... y es que quise que se dieran cuenta que cada cosita que hice después de mi ataque de emo (sin ofender), fue especial, a pesar de los inconvenientes, pero disfruté cada momento!. Y es que me di cuenta que sí valía la pena despertarme al día siguiente y vivir cada momento, sin importar qué pasaría después, simplemente dejarme llevar por el fin de semana libre y respirar junto a las personas que disfrutan de mi compañía...
Y es que es así, el mundo con cada detalle, con cada, sapo, grillo, mamá grillo, mamá Reina, princesas, prospectos de príncipes, y demás personajes del bosque es GENIAL!!!. Eso es lo que debemos aprender a mirar y olvidarnos de los problemas que no tienen solución, verlos como piedritas que podemos tirar al lago y aprovecharlas para pedir deseos.
Así que lección aprendida!, no más llantos para la Princess...solo risas y más risas hasta hacerse la pila (oops!)...jajaja
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